jueves, 26 de mayo de 2011

06 Libros Proféticos

Los Libros proféticos del Antiguo Testamento cristiano y del Tanaj hebreo forman un grupo de escritos bíblicos atribuidos a los profetas, es decir, a hombres inspirados por Dios para hablar en Su nombre y transmitir al pueblo Sus enseñanzas.

En el Cristianismo, se consideran proféticos a los libros comprendidos entre Isaías y Malaquías (último del Antiguo Testamento). El Tanaj hebreo llama a esta colección Nebiim (Profetas), aunque incluye varios libros considerados por los cristianos como históricos (Josué, Jueces, I Samuel, II Samuel, I Reyes y II Reyes), pero no incluyen en este grupo al profeta Daniel. En la biblia cristiana los libros proféticos se dividen en dos, Profetas Mayores de Isaías a Daniel, y Profetas Menores de Oseas a Malaquías. La razón de esta clasificación es por la extensión de los libros.

Estos son:

Profetas Mayores

· Isaías
· Jeremías
· Lamentaciones de Jeremías
· Ezequiel
· Daniel

Profetas Menores

· Oseas
· Joel
· Amós
· Abdías
· Jonás
· Miqueas
· Nahúm
· Habacuc
· Sofonías
· Hageo
· Zacarías
· Malaquías

Profetas Mayores

Isaías

Este libro fue escrito en una época agitada. El pueblo se había alejado de la religión y se había corrompido. El profeta Isaías predijo la cautividad babilónica tanto   para Israel como para Judá. Pero también profetizó el regreso de los exiliados y la venida del Mesías.

      En los capítulos 9,11, y 53 se encuentran las dramáticas descripciones de Cristo y de su Reino, escrito más de 500 años antes del tiempo de Cristo. El libro de   Isaías es una de las grandes obras maestras del mundo. Escrito por una persona educada, en un buen hebreo, contiene un estilo elevado, una expresión vehemente, un sentimiento ferviente y una vívida imaginación. Está citado en el Nuevo Testamento en más ocasiones que cualquier otro libro del Antiguo Testamento.

Jeremías

El profeta Jeremías vivió en una época triste en la     historia del pueblo hebreo. Durante esa época, el pueblo del reino del sur, o Judá, fue llevado por Nabucodonosor a la cautividad en Babilonia, aunque Jeremías quedó en Jerusalén. El escribió con autoridad en cuanto a la seguridad del juicio de Dios sobre un pueblo pecaminoso como también de la grandeza del amor divino.

Lamentaciones de Jeremías

En este libro, Jeremías está de pie en medio de las    ruinas de Jerusalén y del templo, lamenta la destrucción que él mismo había predicho. En el idioma hebreo,   Lamentaciones está escrito en una serie de poemas que describen la ruina de la ciudad y la causa de la desolación. El libro ha sido llamado también un cántico fúnebre sobre Jerusalén.

Ezequiel

Siendo joven, Ezequiel fue llevado al cautiverio 11 años antes de la destrucción de Jerusalén. El tema de su profecía es precisamente la destrucción de Jerusalén, el juicio sobre el pueblo, y finalmente, el regreso de los exiliados y el futuro glorioso de Israel.

Daniel

La profecía de Daniel constituye uno de los libros más interesantes de la Biblia. Sus historias (capítulos 1 al 6) son vívidas y emocionantes, y las visiones del resto del libro (capítulos 7 al 12) son muy significativas. Las cuatro bestias de Daniel 7:3 son consideradas las cuatro grandes potencias mundiales del mundo antiguo, los babilonios, los medo-persas, los  greco-macedonios, y los romanos. La segunda visión en Daniel 8:1 es considerada como una referencia al gobierno de los griegos bajo Alejandro el Grande. El reino mencionado en el capítulo 9 es el gobierno mesiánico del reino de Cristo. La visión de los capítulos 10 al 12 es considerada una referencia al fin de los tiempos.

Profetas Menores

Oseas

El mensaje del profeta Oseas fue dirigido principalmente a Israel. Los primeros tres capítulos nos dan un relato de los problemas domésticos de Israel. Tienen el propósito de mostrarnos los pecados de Israel y el amor de Dios. El resto del libro contiene denuncias contra el pueblo por su idolatría y su pecado.

Joel

El libro de Joel está dividido en dos partes; (1) una gran calamidad causada por una invasión de langostas, y (2) la respuesta de Dios a las oraciones del pueblo. El  libro contiene una profecía que se encuentra con frecuencia en los escritos de los profetas: que los judíos establecerían una gran nación en Palestina en el futuro.

Amós

En este libro el autor profetiza que Dios ama la misericordia y no solamente los sacrificios formales. Amós nació a unas 12 millas al sur de Jerusalén, pero sus  profecías fueron dirigidas al reino del norte (Israel). El enseñó que la futura grandeza de Israel no se aseguraría por medio del poder y la riqueza, sino por la justicia y el juicio.


Abdías

Abdías vivió en Jerusalén después de la deportación de Judá a Babilonia. El fue el mensajero de Dios que anunció la caída de los edomitas, quienes eran los descendientes de Esaú, los que se habían gozado de la caída de Judá. El también profetizó de un futuro cuando los judíos volverían a gobernar las tierras que estuvieron una vez bajo el control de David.

Jonás

El libro de Jonás es el más agradable de leer entre todos los profetas menores. Algunos eruditos bíblicos lo consideran un relato histórico, mientras otros lo ven como una historia simbólica, que enseña que así como Jonás falló en cumplir su deber con el pueblo de Nínive, así Israel falló en sus obligaciones morales y religiosas hacia otras naciones. La referencia de Jesús a Jonás (ver Mateo 12:38 al 41) parece indicar que Jonás fue una narración histórica.

Miqueas

Miqueas vivió durante el tiempo de Isaías. Al igual que Isaías, él predicó contra los pecados de su tiempo y   especialmente contra la opresión de los ricos hacía los pobres. El profetizó tanto la destrucción de Israel como la de Judá poco tiempo antes de que el juicio cayera  sobre Israel.
  
Nahúm

Este libro, que está dividido en dos partes principales, profetiza la destrucción de Nínive. La primer parte presenta el juez y la segunda el juicio sobre la ciudad malvada. Se conoce muy poco de Nahúm, quien vivió alrededor del 505 A.C.

Habacuc

Habacuc profetizó en Judá durante el reinado de      Joaquín. El escribió acerca de las maldades de Israel y de su inminente derrota a manos de los caldeos. El también describió la perversidad de los conquistadores caldeos y profetizó su caída final. El libro concluye con una oración de fe.

Sofonías

Sofonías vivió en el tiempo de Jeremías, Habacuc y Nahúm. Así como esos profetas, él habló en contra de los pecados del pueblo. El profetizó el juicio sobre Judá y las naciones vecinas así como también las bendiciones sobre la Jerusalén restaurada.

Hageo

El libro de Hageo contiene cuatro profecías, todas ellas relacionadas con la reedificación del templo bajo Zorobabel. Dios levantó a Hageo y a Zacarías para animar al pueblo a reedificar su casa. A fin de tener un cuadro de las condiciones de ese período, vea los primeros capítulos de Esdras.
Zacarías

El mensaje de Zacarías está dividido en dos partes. La primer parte (capítulos 1al 8) trata de la restauración del templo, y la última parte (capítulos 9 al14) con el reino de Cristo.

Malaquías

Malaquías fue el último de los profetas del Antiguo Testamento. El vivió la época posterior a la reedificación del templo y a la restauración de la adoración, pero vio al pueblo volviéndose de nuevo a su vieja vida de pecado. Además de reprenderlos por su condición espiritual, predijo también la venida del Mesías.

07 Conclusión del Antiguo Testamento.


Como puedes ver, aunque el Antiguo Testamento se centra mayormente en la historia ancestral del pueblo judío, son muchas las enseñanzas que en él hay para todo el género humano. Sienta las bases para el método ceremonial de la adoración a Dios. Nos dice las reglas para la adecuada convivencia pacífica. Y nos muestra en múltiples ocasiones que el plan de salvación ha sido desde un principio para todo el mundo, y no sólo para el pueblo hebreo.

A diferencia de lo que muchos creen, Dios en el Antiguo Testamento nos muestra su enorme paciencia y amor para con el hombre. Pero son la necedad y testarudez del ser humano las que ameritan ciertos correctivos que, aunque severos, son para bien de él mismo.

08 Nuevo Testamento


El Nuevo Testamento es la parte de la Biblia compuesta por un conjunto canónico (autorizado) de libros escritos después del nacimiento de Jesucristo. Al contrario del Tanáj o Antiguo Testamento, esta porción se encuentra en la biblia cristiana y no en la judía.

El uso del término "testamento", proviene del hebreo berit ("alianza" o "disposiciones entre dos contratantes") traducido al griengo es diathéké y en latín testamentum. Por tanto, en su significado original es el de Nueva Alianza.

Las versiones más antiguas de textos del Nuevo Testamento que se conservan están escritas en  el griego denominado koiné. La mayoría de los especialistas cree que éste fue el idioma en que originalmente se redactaron, aunque algunos  libros pudieron haberse escrito primero en idioma hebreo o arameo, la lengua semita hablada en tiempos de Jesús. Sin embargo, no existen manuscritos antiguos del Nuevo Testamento escritos en hebreo ni tampoco en arameo.

09 Los Evangelios


Del griego “eu” que significa bien y “anghélion” que significa mensaje, es decir “Buenas Noticias”. Los evangelios, son los escritos que narran la historia de la vida, doctrina y milagros de Jesús. La proclamación del evangelio se conoce como evangelización.

Existen cuatro evangelios canónicos, reconocidos como oficiales por las diferentes confesiones cristianas. Son conocidos con el nombre de sus autores: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. La mayoría de los expertos considera que estos cuatro evangelios fueron escritos en la segunda mitad del siglo I d. C., aproximadamente entre 35 (Marcos) y 60 (Juan) años después de la fecha probable de la muerte y resurrección de Jesús, aunque otros expertos proponen fechas más tempranas.


Estos son:

· Mateo
· Marcos
· Lucas
· Juan

Introducción general a los Evangelios

Los evangelios se clasifican en dos grupos que son los siguientes:
1.- Los Evangelios Sinópticos.

Estos son Mateo, Marcos y Lucas, llamados así porque entre estos existen grandes afinidades, y se les dio este nombre desde 1776, cuando el estudioso J.J. Griesbach los publicó por primera vez en una tabla de tres columnas (synopsis), en las que podían compararse con facilidad, y apreciar mejor sus similitudes. Según la opinión mayoritaria de los expertos, estos evangelios fueron escritos entre los años 60 y 80 d.C. Algo importante es entender que cada evangelio fue escrito para diferentes pueblos, Mateo para los Judíos, Marcos para los Romanos, Lucas para los Griegos.

Las similitudes entre los sinópticos suscitaron el llamado “problema sinóptico”, es decir, qué relación hay entre estos 3 evangelios. Existen varias hipótesis que intentan contestar a esta pregunta. En la actualidad la más aceptada es “la teoría de las dos fuentes”, según la cual los evangelios de Mateo y de Lucas se basaron en el de Marcos que seria el evangelio mas antiguo (escrito  entre el 60 y 70 d.C.) y en otra fuente desconocida, y probablemente anterior a el Evangelio de Marcos, la denominada fuente “Q” (por Quelle, fuente en alemán), esta fuente se cree esta formada mayormente por dichos de Jesús.

Lo que refuerza la teoría de la fuente “Q”, es que hay evidencia de una colección de dichos de Jesús, (no se sabe si oral o escrita), que era motivo de estudio y    meditación cotidiana, en la iglesia primitiva, como muestra el libro de Hechos 20:35. En este capítulo,    Pablo esta hablando a los ancianos de una congregación en Éfeso, y casi al final de su discurso menciona un  dicho de Jesús que al parecer todos conocían, pero que no se encuentra en ninguno de los evangelios.
...y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

2.- El Evangelio de Juan.

El apóstol Juan es considerado su autor, aunque dada la fecha supuesta de redacción entre los años 80 y 110 d. C. parece que no es así, lo más probable es que fuera la comunidad fundada por el mismo apóstol, en Éfeso, quien haciendo un recuento de las enseñanzas que Juan les había dado sobre Jesús, escribió el libro y en su honor lo titularon con el nombre de Juan, algo muy común en esos días.

Aun cuando la cronología de Juan no es precisamente igual a la que manejan los evangelios sinópticos, los conceptos centrales de la doctrina de Jesús, son concordantes con lo que se relata en los otros 3 evangelios.

Los puntos notables de este evangelio son:
1) La relación entre el Hijo y el Padre.
2) Entre el redentor y los creyentes.
3) El anuncio del Espíritu Santo como Consolador,
4) El énfasis sobre el amor como un elemento de carácter cristiano.

Juan es probablemente, del evangelio más filosófico de  los cuatro canónicos.

Este libro está escrito principalmente a los cristianos, pues eran personas conocedoras de la cultura judía y al mismo tiempo estaban en contacto con el pensamiento griego; además se les previene de las herejías que los gnósticos intentaban introducir al cristianismo a principios del Siglo II. Fue escrito en Éfeso, que después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 vino a ser el lugar principal de la Iglesia cristiana.


introducción individual de los evangelios

Mateo

Escrito principalmente para los judíos, Mateo presenta a Jesús como el Mesías prometido en el Antiguo Testamento. Llamado a menudo “el evangelio del Reino,” Mateo comienza con una genealogía de Jesús, “el hijo de David,” y cita frecuentemente profecías del Antiguo Testamento que se cumplieron en la vida y ministerios de Jesús.

La autoría del libro se le adjudica a Mateo, un recaudador de impuestos, uno de los 12 discípulos. Las mejores evidencias lo identifican como la segunda biografía más antigua de Cristo. Fue escrito probablemente antes de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el año 70 d.C.

Marcos

El evangelio de Marcos es considerado el más antiguo de los cuatro. Muchos eruditos lo fechan antes del año 70 d.C. Así como el evangelio de Mateo fue escrito para los judíos, el de Marcos fue escrito para los romanos. Marcos, quien acompañó a Pedro en sus viajes, posiblemente le oyó predicar muchas veces.

Debido a la estrecha relación entre Marcos y el apóstol Pedro, su evangelio refleja la influencia de este apóstol impulsivo y enérgico. Marcos presenta a Cristo con todo su poder y autoridad, enfatizando sus obras.

Lucas

Lucas fue el autor del evangelio que lleva su nombre y del libro de los Hechos. A diferencia de Mateo y Marcos, Lucas era griego y una  persona  de  buena  educación. Médico de profesión,  había  sido  compañero de  Pablo, uniéndose con él en Antioquia en su segundo viaje misionero, probablemente sirviéndole como su médico y ayudante.

El evangelio de Lucas fue escrito para los griegos; por lo tanto presenta a Jesús como el hombre perfecto, aquel que sobrepasa los ideales elevados de los griegos. Lucas presenta a Cristo como el Hijo del Hombre así como el Hijo de Dios.

Juan

Es atribuido a Juan, el más joven de los doce apóstoles, este evangelio se escribió algún tiempo después que Mateo, Marcos y Lucas escribieron los suyos, y su propósito fue suplementar esos mensajes. Los primeros tres evangelios han sido llamados “sinópticos” (del griego, “ver juntos”) debido a que presentan en general el mismo punto de vista de la vida y enseñanzas de Cristo.

El evangelio de Juan es un libro extraordinario. Trata de los asuntos más profundos de la vida, usando un estilo directo y simple. Juan presenta a Jesús como el Hijo de Dios y el “unigénito del Padre.” El versículo 16 del capítulo 3 ha sido llamado “el corazón del evangelio.”

El evangelio de Juan fue escrito con la finalidad de aclarar entre los cristianos las dudas que surgían por la predicación de algunos grupos herejes, que predicaban y escribían sus propias versiones de la vida de Cristo,  algunos de estos decían que Jesús no era divino sino un hombre como cualquiera, otros que era un ser celestial pero no el Hijo de Dios, otros decían que Jesús no fue nunca de carne y hueso sino un ente espiritual que podíamos ver, Juan en su evangelio desmiente estas herejías y muestra la verdad bíblica.

10 Libro Histórico

Hechos

Escrito por Lucas mientras estaba en Roma con Pablo, hechos continúa el relato de su evangelio, comenzando con los eventos que siguieron a la crucifixión de Cristo. Su relato cubre un período de unos 30 años, comenzando en el año 30 D.C.

Incluye un relato de la organización y los comienzos de la historia de la iglesia cristiana. Uno de los libros más fáciles de leer y mejor organizados, el propósito central de este libro es mostrar que Cristo continúa su obra a través de los creyentes y la iglesia bajo la dirección del Espíritu Santo.

11 Epístolas Paulinas


Epístola significa carta, llamándose "Epístolas Paulinas" a un conjunto de 14 cartas escritas o atribuidas a San Pablo para exhortación de los creyentes de las iglesias fundadas por él durante sus viajes misioneros. Además de estas cartas, se cree que Pablo hizo otros escritos que se acabaron perdiendo. Por ejemplo, en la Primera Epístola a los Corintios Pablo parece que alude a una carta anterior (1 Corintios 5:9)

Estas Son:

· Romanos
· 1a. y 2a.  a los Corintios
· Gálatas
· Efesios
· Filipenses
· Colosenses
· 1a. y 2a.  a los Tesalonicense
· 1a. y 2a.  a Timoteo
· Tito
· Filemón
· Hebreos

Romanos

Pablo estaba en Corinto en el año 58 d.C. cuando escribió esta carta a los cristianos que vivían en la capital del imperio, Roma. Considerado por muchos el escrito más importante de Pablo, Romanos es también uno de los libros más importantes de la Biblia.

Su tema principal es la justificación por la fe.  Había una controversia que estaba dividiendo a los cristianos judíos y gentiles. Algunos pensaban que los   judíos debían tener el primer lugar con respecto a los gentiles. Pablo señala que Dios es justo. Siendo que “todos pecaron” (tanto judíos como gentiles), los judíos no son superiores ante los ojos de Dios.

Primera epístola a los Corintios

Esta epístola a los Corintios fue escrita desde Éfeso un año después de haberse establecido la iglesia en Corinto. Corinto era una ciudad cosmopolita en una época cuando las restricciones morales eran mínimas.

Naturalmente, era muy difícil establecer una iglesia y mantenerla pura en esas circunstancias. El propósito de Pablo al escribir esta carta fue doble: guiar a la iglesia a separarse del error y del desorden moral, y contestar algunas preguntas específicas que le dirigieron a él.
 
Segunda epístola a los Corintios.

La segunda carta a los Corintios fue escrita unos pocos meses después de la primera. De parte de Tito, Pablo se había enterado que su primera carta a los corintios había hecho que muchos de ellos se arrepintieran. Pero también se enteró que los judaizantes habían llegado allí, predicando un evangelio falso y rechazando su autoridad.

El escribió su segunda carta no sólo para expresar su satisfacción por el arrepentimiento de ellos, sino también para amonestarles contra los falsos maestros y, a la vez defender su apostolado.

Epístola a los Gálatas

El apóstol Pablo visitó Galácia en su primer viaje misionero estableciendo allí una iglesia. Algunos años más tarde se enteró que los judaizantes se habían infiltrado en la iglesia de Galácia.

Los creyentes eran engañados alejándose del verdadero cristianismo aceptando ritos y ceremonias judías. Pablo se dio cuenta de que existía una crisis seria en esa iglesia. En su carta, Pablo reafirma de nuevo la doctrina de la justificación por la fe.

Epístola a los Efesios

Esta carta ha sido llamada la corona de los escritos de Pablo. Aunque escrita en  forma de carta, es realmente un discurso con la siguiente verdad: Cristo es el centro de todas las cosas y la iglesia está unida con Él. El misterio de las edades encuentra su explicación en Cristo.

Epístola a los Filipenses

La iglesia de Filipos fue la primera en  establecerse en Europa (ver Hechos 16:8 al 40). Filipenses fue escrita por Pablo, probablemente desde Roma, poco antes de su ejecución.

La fecha fue alrededor del 62 D.C. Filipenses es llamada en algunas ocasiones la “Epístola de la Experiencia Cristiana,” porque trata de la conducta personal más que de la teología. Su nota predominante es el gozo de la vida cristiana.

Epístola a los Colosenses

Colosas fue una ciudad de Frigia, una provincia en el centro del Asia Menor. Los judaizantes se habían introducido en la  iglesia de Colosas, y hubo otros que trataron de enseñar una forma de misticismo oriental.

Pablo, escribiendo desde su encarcelamiento final en Roma, les dice a los Colosenses que el misticismo no tiene ningún valor, y que hay muy poco valor en los rituales vacíos y las ceremonias. Cristo está por encima de todo, les escribe Pablo, y añade que el gozo real se obtiene viviendo la vida cristiana.
 
Primera epístola a los Tesalonicenses.

Esta carta dirigida a la iglesia de Tesalónica, la cual fue organizada en el segundo viaje misionero de Pablo. Es la primera de las epístolas de Pablo, fue escrita desde Corinto en el año 51 D.C. Pablo estaba satisfecho con la vitalidad de la iglesia, la cual estaba formada por convertidos de diferentes orígenes.

Pero él pensaba que era necesario corregir ciertos errores en sus pensamientos, particularmente con respecto a la segunda venida de Cristo. Tanto la primera como la segunda carta a los Tesalonicenses explican la doctrina de la segunda venida de Cristo.

Segunda epístola a los Tesalonicenses.

Esta carta fue enviada desde Corinto unos pocos meses después de haberse enviado la primera carta a los Tesalonicenses. Algunos malos entendidos con respecto a la primera carta y ciertas palabras de Pablo con respecto a la tribulación al final del siglo hicieron necesario que Pablo escribiera esta segunda epístola.

Primera y Segunda epístola a Timoteo

Primera a Timoteo fue escrita después que Pablo fue liberado de la prisión, probablemente alrededor del 63 D.C. La segunda de Timoteo, la última epístola escrita por Pablo, fue enviada desde la prisión de Roma, en donde Pablo estaba aguardando su ejecución.

Timoteo, quien era de padre griego y de madre hebrea, se había convertido bajo el ministerio de Pablo. Más tarde llegó a ser un compañero de Pablo en sus viajes misioneros. Después se convirtió en el pastor de la iglesia de Éfeso. Pablo le escribe como un padre espiritual al joven pastor, instruyéndole en asuntos de doctrina y de conducta. Esta es una de las epístolas pastorales de Pablo, llamada así por haber sido dirigida a un individuo en lugar de una congregación.

Epístola a Tito

La epístola a Tito es también una epístola pastoral. Tito, quien era gentil, era el  pastor de la iglesia en Creta. Esa iglesia  estaba pasando por un tiempo de dificultades, con herejías floreciendo. Pablo le escribe a Tito para animarlo y aconsejarlo. Aunque fue escrita antes de las epístolas a Timoteo, esta carta es una de los últimos escritos de Pablo.

Epístola a Filemón

La más breve de las epístolas de Pablo, es también una epístola privada. Onésimo, un esclavo que se había   escapado de la casa de su amo Filemón robándole algunas pertenencias, huyó a Roma.

Allí se convirtió bajo el ministerio de Pablo. Quien escribe esta carta para solicitarle a Filemón, un hombre rico y miembro de la iglesia de Colósas que perdone a Onésimo y lo reciba como hermano en Cristo. Esta epístola fue escrita durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma.

Epístola a los Hebreos

Esta carta fue escrita a un grupo de judíos cristianos, probablemente alrededor del año 64 D.C. Estos cristianos, que habían pasado por la persecución, se estaban alejando de su fe y estaban cediendo a la tentación de volver al judaísmo.

El autor escribe esta carta para señalar la superioridad de la religión cristiana sobre el arcaico y rancio ritualismo del judaísmo y animarles en la fe. Enfáticamente el autor señala que Cristo es superior a los profetas, los ángeles, Moisés, Josué, y Aarón. Dios había hablado a través de cada uno de ellos, ¡pero ahora Él ha hablado a través de Su Hijo! Después de Romanos, Hebreos ha ejercido la influencia más grande en el pensamiento de las generaciones sucesivas de cristianos.